lunes, 25 de julio de 2016

Paseos cortos desde Lisboa. Sintra, Evora y Obidos


Seguimos nuestro viaje por Portugal con tres destinos diferentes entre sí pero igual de espectaculares: Sintra, Evora y Obidos. Viajar por Portugal es fácil, nosotros usamos siempre el tren, que es muy bueno y barato, los paisajes increibles y las distancias cortas.

Sintra
A sólo 30 km de Lisboa está esta pequeña ciudad que es un destino muy popular y hace parte de los "toures turísticos", eso quiere decir que es bastante concurrido, por lo que es mejor madrugar. Tomamos el tren en la estación de Rossio y en sólo media hora estábamos en Sintra. La ciudad es famosa por sus castillos y palacios de diferentes épocas que realmente son impactantes, y esa es la razón por la que se visita.
Empezamos el recorrido (que se llama "círculo de castillos") con el Palacio Nacional, cuya construcción inició en el siglo XV. Hizo parte de los palacios reales de la corona y hoy es del gobierno. Como todo lo portugués de esa época demuestra el lujo y la opulencia en la que se encontraba el reino, sus chimeneas de la cocina son únicas así como los mosaicos que decoran sus diferentes estancias; además de sus patios y jardines y la mezcla de estilos lo convierten en un lugar muy interesante para entender las dimensiones de la importancia que tuvo Portugal.









 
Luego empezamos a subir la montaña y nos encontramos con el palacio Quinta da Regaleira, una
mansión del siglo XIX tan impresionante como extraña. Fue la residencia de un millonario un poco excéntrico obsesionado con los laberintos y los misterios. Lo interesante es poder recorrer sus jardines que incluyen grutas con cascadas, túneles y miradores, además de la casa que transporta a otra época (parece el escenario de una película de suspenso).




















Se sigue subiendo y se llega a un lugar mágico: el Castillo de los Moros, que es hoy más una fortificación que un castillo por que del segundo queda muy poco. Su muralla es impresionante primero por la topografía en la que fue construida y segundo por lo vieja que es: fue construida en el siglo IX por los árabes que ocuparon la península ibérica antes de que fuera retomada por los diferentes reyes cristianos. Haciendo el recorrido se puede tener una vista espectacular de los otros dos palacios anteriormente mencionados y de la región en general, se pueden capturar unas imágenes preciosas. Un imperdible.

















Para terminar la cuesta arriba y el recorrido está el remate más impactante: el Palacio Da Pena, una extravagancia total situada en la parte más alta de la montaña. Inicialmente fue un monasterio que luego se convirtió en palacio real y sufrió bastantes cambios llenos de colores, formas y estilos. El resultado es un lugar impactante tanto por su arquitectura, como por su entorno...creemos que las fotos describen mejor que las palabras este lugar.






 Evora

A 130 km (1 hora en tren desde la estación Siete Ríos de Lisboa) está Evora, una pequeña ciudad con calles empedradas, casa blancas y techos en tejas de barro. Nos hospedamos una noche en una casa del siglo XVI muy acogedora, con una gran chimenea para relajarse en invierno.
En el centro de la ciudad está la impresionante ruina de un templo romano del siglo primero después de Cristo, un monumento que sorprende por su ubicación en medio de una ciudad medieval.
Pero no es solo esto lo que atrae de esta hermosa ciudad, está también el acueducto romano que viene desde lejos, entra a la ciudad y se empieza a confundir entre casas, o la iglesia de San Francisco con su extraña capilla con todos sus muros cubiertos por huesos humanos y donde está la siguiente inscripción: "Los huesos que aquí estamos por los vuestros esperamos", la universidad, un edificio también del siglo XVI con hermosos mosaicos.





















En general es una ciudad preciosa con casas enormes que fueron palacios en otras épocas y además, como casi todo en Portugal, está ubicada en un sitio espectacular, con un valle al fondo que deja ver el hermoso paisaje.


























Obidos

Otro viaje que se puede hacer en un día desde Lisboa es ir a Obidos.
Un pequeño pueblo que conserva la estructura y murallas mediavales. Para época de navidad se realiza una feria y merdadillo muy conocido y famoso.
Las murallas rodean la totalidad del pueblo y se pueden recorrer para ver diferentes perspectivas y visuales del pueblo y los maravillosos paisajes que lo odean.
 


No es extraño encontrar algunos personajes disfrazados como magos medievales, verdugos o camilleros de la peste, lo cual recrea aún más el ambiente.
Hay que recorrer sus calles empedradas con las casas pintadas en de blanco con amarillo y azul sin rumbo. Es tan pequeño que muy pronto se recorre la totalidad.


 

Estos paseos cortos desde Lisboa son perfectos para un día de excursión y demuestran lo especial que es este país y todo lo que tiene para ofrecerle al viajero. Seguiremos explorándolo mucho más!